Soy Becado DI: una realidad y esperanza para el Oriente de El Salvador
Más de 7,000 jóvenes becados de la zona oriental, que son parte de los más de 17,000 en todo el país, se concentraron este domingo 22 de febrero en San Miguel, en el evento SOY BECADO DI los sueños se conquistan, un encuentro que simboliza la revitalización educativa en el Oriente, donde la juventud se posiciona como motor de transformación comunitaria y abre la puerta al desarrollo en esta zona tan importante y olvidada durante décadas.
En el grupo, destacan jóvenes becados que llegan de las islas Zacatillo y Meanguera del Golfo y otros destinos alejados de las principales ciudades, y que ahora son estudiantes de ingeniería, arquitectura y otras carreras en las universidades de Oriente; hace un año, esto era impensable y muchos se habían resignado a un destino alejado de la superación y el desarrollo.
Este hecho marca un punto de inflexión en la descentralización de las oportunidades de desarrollo en El Salvador. Hoy, esa realidad comienza a transformarse: las oportunidades llegan para todos, y Oriente es tierra fértil. Cada becado es una realidad y una inspiración para los futuros bachilleres. ¡Los sueños se conquistan!
Este crecimiento sostenido confirma que el acceso a la educación superior, técnica y vocacional ha dejado de concentrarse en los grandes centros urbanos, llevando oportunidades reales a territorios históricamente menos visibilizados. La jornada se desarrolló en dos horarios —matutino y vespertino— debido a que la cantidad de participantes supera la capacidad de los recintos en San Miguel para reunirlos a todos.
La concentración de más de 7,000 becados no solo evidencia el alcance territorial de los programas de Proceso Formativo y Continuidad Académica y Técnica: también el despertar de una generación de jóvenes que ahora protagoniza el desarrollo de su propio futuro desde sus comunidades.
La jornada representa, además, un avance en la integración nacional: miles de jóvenes de distintos municipios del Oriente convergen en un mismo espacio, fortaleciendo vínculos, ampliando horizontes y reconociéndose como parte de una misma generación que florece.
Más que una actividad institucional, la jornada de este domingo refleja el avance de un modelo que promueve el florecimiento desde el territorio, integrando comunidades, ampliando oportunidades y consolidando una generación que hoy accede a caminos antes impensables.