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El futuro empieza en la escuela pública: Acceso a la educación para todos. Una Generación que Florece

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En el Estadio Nacional Jorge “El Mágico” González, 31,000 jóvenes que llegaron de todas partes de El Salvador vivieron un momento histórico con un anuncio sin precedentes en el país, donde la educación superior ha dejado de ser un privilegio de pocos para convertirse en un derecho de todos. Estamos viviendo un cambio cultural histórico que representa, además, un cambio educativo tan profundo.

El Salvador se convierte en un referente importante en Latinoamérica, garantizando el acceso a la educación superior para todos los bachilleres provenientes de las escuelas públicas, acompañándolos desde su preparación previa en el Proceso Formativo.

Este es un cambio contracultural con el nuevo modelo de desarrollo social, basado en la Cultura de la Integración, que está llevando adelante El Salvador con el Presidente Nayib Bukele. Gracias a esta voluntad política, hoy, decenas de miles de jóvenes que cursan el bachillerato en instituciones públicas, tras completar las actividades del Proceso Formativo, tienen garantizada la continuidad de sus estudios superiores en universidades, escuelas técnicas o cursos vocacionales.

Hasta hace unos años, solamente entre el 1 y el 5% de los bachilleres de las escuelas públicas accedían a las universidades. Hoy ingresa casi el 50% del total del alumnado. La educación superior pasó a ser una realidad para todos.

Ya hay 14 mil estudiantes becados en 37 instituciones, que se convierten en los hermanos mayores de miles que iniciarán sus estudios superiores en 2027. Y los acompañarán en los proyectos de la Dirección de Integración que los acercan a la realidad de su pueblo.

Hay un enorme entusiasmo que se ve en la participación de los jóvenes. El año pasado hubo 17,000 en el Proceso Formativo y ahora hay más de 23,000 de 663 instituciones. Teníamos 20,600 cupos y ya contamos con 35,741 en modalidades presencial, semipresencial y virtual para 545 carreras. Nos acompañan 39 instituciones de educación superior, apoyando a que los jóvenes puedan cumplir sus sueños.

Estamos pasando de una época de introversión a una de florecimiento. Este es un cambio tremendo para cada salvadoreño. Pasó de vivir hacia adentro, en una pulsión centrípeta y antinatural, donde antes apenas se relacionaba con el mundo, a una pulsión centrífuga natural con la esencia de los seres humanos como personas sociales que somos.

Hoy somos testigos de la ruptura de un embudo histórico donde se cambia la mirada de miles de jóvenes, sus familias y escuelas que se ven proyectados e inmersos en un país que los acoge. Con ello, estamos naturalizando relaciones que antes no estaban naturalizadas o eran antinaturales, como entre las escuelas y las universidades.

Este momento representa, por un lado, el fin de una etapa en El Salvador, que tuvo como actores de reparto a los padres, abuelos y bisabuelos sin haber podido acceder a los estudios superiores ni al progreso. Y, por otro, el comienzo de otra etapa que tiene a los jóvenes, junto a sus familias, a la escuela y a la universidad, como protagonistas del desarrollo.

 Hay un prejuicio instalado, en Latinoamérica y en el país, de que a los jóvenes no les interesa estudiar ni trabajar, que solo quieren estar en el teléfono y ser youtubers. La evidencia de que eso es una falacia la demuestra la cantidad de jóvenes que se inscribieron en el Proceso Formativo y los que lo terminaron. Lo demuestran los miles en el Estadio Mágico González.

Como Dirección de Integración, certificaremos a los jóvenes, en función de cómo ellos hayan cumplido con los requisitos de las actividades del Proceso Formativo. Una vez certificados, los estudiantes podrán inscribirse a una variedad de instituciones, carreras y modalidades de educación superior que deseen. Sin embargo, serán las universidades y escuelas técnicas las que determinarán quiénes son aceptados, de acuerdo con lo que elijan los jóvenes, con base en sus requisitos de ingreso y los cupos disponibles de las carreras y modalidades que ofrecen. ¡Queremos que todos estudien y tenemos cupos para todos!

Otro hecho relevante es que, el pasado jueves 20 de agosto, la Asamblea Legislativa ratificó un convenio entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Estado salvadoreño y la Dirección de Integración, a favor de un préstamo de 100 millones de dólares. Estos recursos permitirán darle sostenibilidad por los próximos años al programa que permite que decenas de miles de jóvenes salvadoreños continúen su educación superior, por medio de una beca.

Así se formarán los intelectuales del mañana, los que se encargarán en las empresas para una mejor responsabilidad social, los que tendrán cargos en las organizaciones internacionales y en el Estado, los que enseñarán en las universidades. Tendrán la posibilidad de ocupar posiciones fundamentales en la construcción del país, pero con una nueva mirada. Tenemos esa esperanza.

Hoy vamos a necesitar a cada uno de esos millones de padres y abuelos que vivieron la otra etapa, sufrida, llena de embudos y de imposibilidades de desarrollo, porque son sumamente valiosos para la transformación del país y de su pueblo, tanto para los jóvenes como para ellos.

Les dimos la bienvenida a las decenas de miles que han decidido conquistar sus sueños, transformando su vida, la de su familia y su comunidad. Estamos en el comienzo de un futuro mejor para El Salvador. Vamos a prepararnos para construirlo entre todos.

Publicado el 29-08-2026.